19 jun. 2009

Claves de la sesión 4

Bloque V Parte 1: 1b, 2a, 3a, 4a, 5b, 6e, 7c, 8d

Bloque V Parte 2: 1b, 2b, 3d, 4e, 5d, 6e, 7c, 8d

Práctica Bloque I: 1c, 2d, 3b, 4d, 5b, 6d, 7b, 8c

Práctica Bloque II: 1d, 2b, 3c, 4e, 5d, 6b, 7b, 8a

Práctica Bloque III: 1b, 2c, 3e, 4b, 5a, 6c, 7c, 8d

15 jun. 2009

Dos

En el sitio acordado se encontraron dos pretendientes mutuos de hace años, se miraron, esbozaron una sonrisa lo suficientemente discreta para confirmar su amistad más no la añoranza. Un beso en la mejilla es suficiente para el encuentro. Él observó el reloj para visualizar el tiempo transcurrido en la espera y el disponible, sugirió: ¿Nos vamos?

Los días de la universidad eran recientes, cruzaron la calle y abordaron el primer autobús rumbo al centro de la ciudad, allá los esperaba el destino.

Ella transmitía un cierto desapego, algo natural entre los amigo, pensó. Evitando los roces sugerentes y propiciando lo que siempre odiaron, la indiferencia.

Si, ese era el día esperado, la espera perpetua, la maldita incertidumbre de verse, de solo verse, pensaron mientras los árboles y postes pasaban por la ventanilla, los cables de luz interminables que nunca han de juntarse. Se miraron al mismo tiempo buscando en lo profundo de sus ojos una palabra, sus bocas, queriendo confesarse, permitirlo, solo intentaron una sonrisa.

Bajaron del autobús en la calle señalada por un timbre. La tomó de la mano al descender y nuevamente la separaron; una ayuda, era necesaria, nada más, el caballero. Recorrieron la calle cuesta arriba entre ventanas viejas y edificios de colores. Las piedras del camino doblaban un poco los tobillos pero se mentarían erguidos y orgullosos.

Los bares estaban primero, pero no había prisa, quizá el café de en frente sea mejor para conversar, pero los nervios traicionan y presto propuso una cerveza en el lugar menos acostumbrado. No había nadie conocido, todos eran nuevos, el cantinero del bar los vio entrar y adivinó la historia entre ellos.

Se sentaron en una mesa visible, nada íntimo, no era necesario. Dos cervezas oscuras para empezar.

¿Y ahora qué? De la baraja de recuerdos tomaron los mejores, las convivencias, las borracheras, las malas noticias, los desencuentros, aquellos viejos amigos, el destino de todos, menos el de ellos, que sin querer construían en el acto. Las manos que ejemplificaban, gesticulaban, los ojos que iban y venían, pero no se encontraban, así era mejor, tal vez así era que no encontrarían las palabras para solo ellos. Otra cerveza y estaban más tranquilos, no había pasado nada.

Después de la tercera, era hora de partir y el sol se escondía tras la calle y la silueta de dos se veía a lo lejos tomados de la mano, no eran ellos, pero los miraron.

Cada quien tomó un autobús distinto de regreso ese día, encendieron la televisión y miraron el final de una película de amor. La apagaron y acostados, los dos, se maldijeron en silencio.

12 jun. 2009

Claves de la sesión 3

Respuestas de los ejercicios de lectura crítica sencilla sesión 3

Bloque I: 1e, 2d, 3b, 4c, 5c, 6a

Bloque III: 1e, 2d ,3b ,4d ,5e ,6b

Bloque IV: 1d, 2c, 3a, 4d, 5b, 6c

Bloque V texto 1 : 1b, 2e, 3a, 4c, 5a, 6d

Bloque V texto 2: 1d, 2c, 3e, 4c, 5a, 6b

Práctica texto 1: 1e, 2b, 3b, 4c, 5d, 6b

Práctica texto 2: 1e, 2b, 3d, 4a, 5c, 6d

Práctica texto 3: 1c, 2e, 3c, 4b, 5c, 6b

5 jun. 2009

Claves de la sesión II

Espero que hayan realizado sus reactivos como les recomendé, aqui estan las claves de la sesión II, todos los viernes despues de las 12 subiré las claves a partir de ahora.


Bloque I: 1 D, 2 C, 3 C, 4 D, 5 D

Bloque II: 1 B, 2 C, 3 E, 4C, 5B, 6B, 7C, 8D, 9D, 10D

Bloque III: 1D, 2B, 3C, 4A, 5C

Bloque IV: 1B, 2D, 3C, 4C, 5B, 6B, 7B, 8B, 9C, 10D

Bloque V: 1D,2D,3B, 4B, 5C,6D,7D, 8D, 9C,10B

PRÁCTICA: 1C,2D,3C,4E,5A,6D,7C,8C,9D,10B,11D,12D,13C,14C,15D.

3 jun. 2009

Surada

Recuerdo que cuando teníamos 6 años vivíamos frente al mar, mi mamá nos dijo que no nos metiéramos cuando hubiera surada, porque el mar nos arrastraría hasta el fondo y no saldríamos jamás. Nadie intentó contradecir o probarlo.  Así que nos pusimos a escarbar hoyos en la arena, uno de mis amigos, el Fabián, juntó muchos popotes tirados de la escuela y los escondió en uno de ellos, nos dijo que quien encontrara el escondite ganaba los popotes, era tan inútiles, pero la idea de ganarle a los demás nos hechizó.

            Todo era tan divertido, hacíamos equipos y marcábamos los potes con calcomanías, los cortábamos de cierta forma, que si redondos, que si con pico, que si de colores, etc.  Estábamos todos a salvo de las olas y de los cangrejos que nos comerían los ojos en el fondo del mar.

            Llevábamos como quince días desde que inició la popotemanía, unos chavos de por la cancha tenían en su poder popotes de todos los equipos y se hacían llamar los mejores. Y si que lo eran, nadie supo quien era el que espiaba a los demás equipos, encontraban todo muy rápido, debían tener un radar en las orejas o alguna cámara escondida que grababa todo en la playa. Esos de la cancha eran envidia de todos. 

            Un día Iván me comentó que él y Chinchurreta - ese era su apellido, del nombre no me acuerdo-  habían estado escondiendo  muchos popotes en un lugar secreto, nadie sabía donde era, solo ellos,  que lo hacían en venganza de los de la cancha, nadie encontraría ese lugar y entonces los vencerían, ya no serían los mejores porque no encontrarían un lugar, el suyo. El misterio y expectación creció en parte por ellos mismo, su lugar secreto era un secreto a voces, nadie sabía donde quedaba y todos querían encontrarlo.  Muchos equipos se unieron con tal de encontrar los preciados popotes, pero nada, no se dejaban ver, solo para jactarse de su hazaña. Muchos llegamos a creer que todo era una mentira, que no existía ese lugar, que nomás lo hacían por puro molestar. Otros decían que había tantos popotes escondidos que ya no habían popotes en toda la colonia, y que seguramente ahí debían estar.

            El viernes por la tarde regresé de la escuela como todos los días, el viento del sur soplaba desde el istmo caliente,  no había niños en la calle, ni en la esquina de la tienda, ni en la cancha, ni en el parque, ni en ningún lado, pensé que tal vez habían ido a la playa, llegué a mi casa y me habló mi primo: Se murió Chinchurreta. Me dijo casi en secreto.  No lo pude creer, pero cómo, se fué a la playa, se lo llevó la ola, si sabía que no debía ir.

            Mi primo me miró y dijo: Estaba escondiendo los popotes con Iván, y se les vino encima la cueva, ya llevaban mucho escarbando y habían puesto palitos de madera como reesfuerzo de una mina, la tierra no resistió más y se le vino a él solito, Iván estaba afuera y corrió a avisar a los vecinos que lo ayudaran. Cuando lo sacaron estaba azul, como un pitufo, sus labios estaban azules y sus dedos también, como si se hubiera ahogado en el mar.