7 oct. 2009

Descifrando a la serpiente


1
La serpiente
Siento que esto me está matando y necesito contárselo a la imagen que a diario encuentro en el espejo, sé que me entenderá, porque en mis sueños ya no cabe duda que lo necesito profundamente.
Todo comenzó el día cuando jugando en la arena encontré una serpiente, soltó una mordida que alcancé a esquivar en retroceso. Sentí mi corazón saltar de su sitio, la adrenalina fluyó a caudales por mis arterias y creí gritar, mas no escuché nada. Ese fue el momento del espanto más grande que jamás había sentido. Se me encogió el corazón.
En la distancia del tiempo vuelven las mismas imágenes de siempre, una serpiente en la arena, una muerte inminente y un corazón pequeño. Preferiría guardarlo interminablemente, enterrarlo bajo sangre y arena, pero es necesario matarla, está haciendo pedazos esta celda viviente. Desde entonces veo su sombra por las esquinas de luciérnagas rojas, entre copas y cristales rotos, en cápsulas y polvo de espanto. Me ve desde lejos, acechante, paciente y tranquila como mira la muerte.
Algún día te ha de llegar la hora, pero no ha de ser hoy, ¿quién lo sabe?
Siempre quise indagar su evidente camuflaje, sé que me persigue y siempre busca mi mirada, sabe que la he visto, pero ella me observa. Hoy la vi al cruzar la calle, he corrido como un loco para salvarme. Su sombra es la proyección de la muerte, la luz de los cirios juega con la oscuridad tras ella. Entre la cruz y el misterio toma el vino. Por eso ya no creo en Dioses, solo en espejos.
2
Harto del mundo

Hoy me levanté tarde, las diez y media ya no eran suficiente para llegar al trabajo, mejor me quedé acostado, con los ojos cerrados y las sábanas cubriéndome la cara. Sé que tienes ganas de largarte y seguir durmiendo pero, espera un momento, necesito que sepas algo de mí.
Anoche no pude dormir, los sonidos de la calle me espantaron el sueño, el ruido de la puerta queriéndose abrir con el aire, los cerrojos puestos rechinando constantemente, la ventana entreabierta, donde el viento se cuela alimentando el frio. Me tapé los pies y la nariz esperando soñar, pero no pasó nada.
Así estuve por horas hasta que escuché el paso de los camiones y de los carros, en la esquina las madres con sus hijos yendo a la escuela, el trabajador pidiendo una torta de tamal para librar la mañana, los estudiantes que nunca terminan de descifrar el mundo.
Me asomé por las cortinas a mirarlos entrar en la boca del tiempo insaciable, todos miraban el reloj; urgidos de morir se trepaban al tren de la muerte. Pensé en mi cama. ¿A qué distancias habrán ido aquellas gentes, por qué causas, no habrá otro sitio para vivir? Sentí pena por todos. Lloré frente al espejo intentando no mirar mis lágrimas.
Al fondo de la imagen apenas perceptible de mi rostro por el llanto, apareció la serpiente:
- ¡Maldito animal que llegas del infierno a torturarme!- Salté horrorizado y me volví de golpe.
– ¿Qué es lo que quieres? ¡Déjame en paz, ya no me tortures, déjame solo!- Cerré fuertemente los ojos y al abrirlos ya no estaba, su imagen se había desvaneció.

3
El miedo en el espejo

Tú no debes de sentir nada porque estás allá atrás, entre paredes, ¿qué te importa a ti sentarte a contemplar el vapor del café en el desayuno o, las migajas que dejan las conchas sobre la mesa? Todo te parece igual, todo es doble para ti, no tienes corazón, ni sangre, ni muerte en esa imagen. Solo me miras como he mirado a otros, solo así, nomás, de reojo cuando paso.
Veo a la serpiente, entre tus sábanas de invierno, deslizándose lenta y sutilmente hacia ti, en silencio como los amantes. La que siempre me provoca desvelos. No puedes vivir pensando en ella. Mueve las puertas, los cerrojos y las ventanas, ella es la que conduce ese tren maldito, ella es la que hace salir la luna todas las noches rojas.

4
Esperando

He visto su reflejo en el ventanal, no se ha percatado de mi presencia cuando sale de trabajar, yo estoy ahí, en la esquina, detrás del cristal observando, ella cruza la puerta, se detiene, voltea a ambos lados, luego decide por el mismo lugar y se va, siempre a la derecha.
Esta vez la esperé en la puerta, me vio de frente y tomo mi brazo, sugerí – ¿Nos vamos?- Asintió con la mirada y comprendí un si en el silencio. Caminamos por la calle y nos perdimos entre la oscuridad de los callejones. “El amor es el sol que ilumina los pasos de los enamorados”: decía un poster barato con dos angelitos asexuales tomados de la mano.
Se apoyó en mi brazo y sentí el aroma de su pelo, no hay nada más profundo en medio de la noche, suspiré. Ahí en esa respiración, en ese pedazo de delirio me quedé soñando. Desperté con el ruido de la calle y la luz del día que todo lo ciega. ¿Para qué esperar la mañana cuando la noche cobija todos los sueños?

5
Te hablo

Ya sé que estoy aquí de nuevo. No me pidas que me apure ni que llegue a tiempo, eso ya no importa demasiado, de todas formas lo haré en su momento. Por hoy déjame decirte que lo entiendo, que no te soy ajeno del todo porque crecimos con los años. Tu respiración ha ido palideciendo por el humo del cigarro y el smog de la ciudad. Yo me veo cada día más y más viejo. A veces me pregunto cómo llegamos a este momento sin detenernos un instante.
Descubrí que tus ojos no han brillado desde aquél día en que sentiste una caricia. Después, todo el amor se transformó en desvelos, en fatigas y en desencuentros. La inseguridad de perderla nos condujo a esta maldita soledad.
Solos, nos acompañamos constantemente, cada mañana, cuando pierdo la consciencia después del sueño, cuando embriagado de la miel de mis deseos me desplomo al precipicio de la luz y despierto.
Confíame lo que debo hacer hoy para encontrar el camino y verte en otras partes, en otros cuartos, en otros baños, ya no quiero verte más aquí, como todas las mañanas.

6
Deseos

En medio de la cama quiero navegar por el mundo pero eso no es posible, este timón llamado almohada me lleva a lugares a los cuales no quiero llegar. A veces estoy entre los brazos de mi amada; otras, entre gentes extrañas platicamos cosas triviales y reímos, seguimos la conversación dando importancia a lo simple, el tiempo, el color de los árboles, el dolor de muela por masticar una nuez. Cómo quisiera gritar: ¡Me vale madres, me cago en el tiempo, en los árboles y en este puto dolor de muela! ¿A quién le importa? Solo me importa llegar a la esquina a la seis de la tarde, verla salir por esa puerta y tomar el mismo camino de regreso a la Casa de Cristal.
Lo malo de los hombres es que socializamos siempre de formas muy estúpidas. Entre hombres no hay mejor conversación que la situación social del país. Existen los que prefieren una estúpida conversación, un café o cerveza, e intentan inventar una ética ajustada a sus valores.
Me pregunto si el saber que todo es poca cosa tenga algún valor, puede que el narcisista glorioso que llevo en mí sea poca cosa después de todo, y aquellos pueden dormir pensando que están bien y que lo valen. Es posible que no sueñen, todo es suficiente al momento de ir a la cama, una familia, una casa, un perro y algo de sexo. Dejaron de verse en el espejo hace tiempo. Por eso nosotros somos los desgraciados, los que nunca habremos de estar tranquilos, sabio Sabines.

7
Muéstrame tu corazón

¡Ya, deja dormir en paz! A veces quisiera estar muerto, que nadie escuchara mis temores. Ya no quiero ni siquiera pensar en tantas cosas, estoy confundido y no sé lo que es prioritario, ¿si el sol, o la luna, o quizá el juntar las hojas secas que entran por mi ventana entre los vientos de la noche? Llevan pesadillas y sueños.
Algunas veces pienso en ti, hermosa mirada que entre nubes pareces inalcanzable; otras en la maldita serpiente. ¿Qué quiere de mí? Siempre persiguiéndome.
Viento de mil lunas deja que esta pobre alma abatida tenga un momento de reposo pleno. Deja que estos ojos sientan el colirio que devela los secretos del corazón. Acaricia esta pálida piel como si fuera su mano suave y amorosa. Trae el aroma de todas las rosas del campo entre estas hojas secas. Quiero soñar de nuevo con ella, besar su dulce mano y regalarle todos sus deseos.
Tú que estás tras la pared, ¿sientes lo que yo siento? ¿Alcanzarías con tu mano la mía, enjugarías las lágrimas en el llanto de media noche, o mostrarías la sonrisa de la Gioconda cuando desfallezco? No me escondas ningún sentimiento, solo habla y muéstrame tu corazón.
¿Hasta cuándo dejarás de temerle a las sombras? Oscuridad, manto de los muertos y de los que sueñan, son el escondite del lobo y de los enamorados, son el hogar de la serpiente y también de los cucullos, son la pantalla que tiene la luna para proyectar el mundo.

8
Gel

Mira, ahí está bien, un poco más a la derecha, ok bien, esta camisa es un lio para planchar, ya debo de tener práctica, pero con prisa nunca salen bien las cosas. Ya casi son las seis y tengo que estar en esa esquina para verla. Listo, ya está, jeans combina muy bien con esta camisa, ok, zapatos cafés y cinturón de cuero natural, ok, esto si va bien, mis gafas oscuras y el cabello, eso falta, el cabello.
-Hola, te ves muy bien hoy, todo va perfecto. A ver, un poco de gel. Primero te peinas y luego me despeinas, que tontería, pero así me gusta. Bien afeitado, excelente. ¡Ah!, no olvides la loción. ¿Qué planes tengo hoy? No lo sé, pero hoy espero acercarme un poco.
A las seis pasaré frente a esa puerta de cristal, y justo cuando haya salido caminaré frente a ella, bajaré la cabeza mirándola a los ojos y le mostraré un gesto amable. Seguiré mi camino hasta la esquina y volveré hasta acá de nuevo. Si yo me he acostumbrado a verme, ella también puede hacerlo. Ojalá, al menos me regrese la sonrisa, si no, creo será un poco más difícil de lo que pensaba, aunque nunca la he visto sonreír creo que puede ser muy feliz. Así pasaré todos los días a la misma hora y haré el mismo ritual, una cortesía, hasta el día en que me vea y sonría primero. Entonces le diré: “hola”, con la misma seña. Quizás yo tenga las mejillas rojas, ella no lo notará.
Así seguiré hasta que un día, por casualidad, necesitará un paraguas bajo la lluvia de noviembre, yo pasaré con el más grande de todos, entonces me ofreceré a acompañarla hasta la esquina a tomar el autobús. Aceptará con la confianza que decenas de sonrisas mías le han inspirado y comentaremos el clima. Si lleva prisa callaré y esperaré otro momento, si no, sugeriré un café mientras se calma la lluvia en el café de la esquina. Aceptará sin mucho pensarlo y tomando una mesa cerca del ventanal que da a la calle le diré mi nombre y preguntaré por el suyo mientras el mesero llega con la carta. Seguramente ordenaremos un capuchino y un americano -el mío sin azúcar-. Después de algún rato, puede que la plática se torne tan amena que llegue la noche y solo con el reflejo de los faros de los carros iluminándonos la cara, caigamos en cuenta de que es tarde. Subirá a su autobús y nos volveremos a ver otro día a las seis.

9
Qué bien se siente!!!

Lo había pensado antes, hablar al espejo y comentar lo que sucede en el mundo, la ciudad y este cuarto. Lo curioso del caso es que casi siempre hablé sobre la economía global, el calentamiento de los polos, la extinción de las especies, el desbordamiento de los mares y las veinte mil formas en que puede ser destruida la ciudad de Nueva York; pocas veces hablé del gobernador de nuestro estado, de las políticas sociales del país, o antisociales, de la migración y el narcotráfico; pero nunca, o al menos no creo recordar, pensé en mentarme la madre al espejo.
Si vieran que bien se siente. Se los recomiendo a todos aquellos que se sientan solos, aburridos, sin mujer, con mujer, con un trabajo tedioso, sin trabajo, desesperados, angustiados, sin dinero, sin alcohol, hasta la madre, con hijos, sin ellos, moribundos, locos, enfermos, solos y completamente solos.
La soledad es eterna, mientras dura, igual el amor. Amor y soledad se intercalan como el brillo de una estrella, intermitente.


X

Oh amigo inseparable, navegando junto a mi surcamos el cosmos infinito de los sueños y los deseos. Contigo aprendí a vernos a los ojos cada mañana, ganas de hablar y de conversar para nuestros adentros, ganas de que sea solo una ventana, para poder abrazarnos y sentir un poco de ese calor humano, olvidar el frio cristal de mi rostro. Imaginando todos los días una respuesta, razonándola, verificándola y poniéndola en práctica recreamos nuestro mundo a gusto.
No hace falta nada, estamos aquí parado el uno frente al otro y nuestras voces parecen escucharse en coro, nuestras manos se estrechan más allá de la pared y nuestras miradas se funden en una línea infinita. Compartimos incluso el miedo, tanto, que lo olvidamos. Las palabras nos persiguen pero no nos alcanzan, son los temores: fracaso y soledad. La serpiente se desangra entre la cueva oscura de la tierra, cambia de piel, cambia de estrategia, muda los colmillos y toma otro veneno.
Ahora lo conocemos todo, sabemos que ella estará a la vuelta de la esquina, entre la oscuridad de los callejones, puede que esté en la maleta recién hecha para el viaje, pero estaremos esperándola. El mundo se desborona con el mazo del conocimiento que espera tras el espejo. ¿Quién en este mundo podrá dar lo que Tú puedes darme? Solo necesito hablarme para saberlo todo.

5 jul. 2009

La calle se hace más angosta y las paredes colapsan sobre mi, no encuentro la dirección correcta, pero la luz guía mis pasos, todo es penumbra y las sombras se proyectan en todos los sentidos, la mía hacia el centro de la tierra, de donde parecen salir los gritos de mi conciencia hipersensible. Súbitamente despierto y me encuentro frente al espejo, donde se perciben los reflejos involuntarios de mis ojos y mis labios, ahí se quedan los recuerdos atorados, entre la imagen y la pretensión del habla. Cierro los ojos y mi sobra se proyecta en todas las paredes de la calle, edificios viejos de madera húmeda y enmohecida por los años. Nadie calcula nuestra edad en este mundo. Y allá está, la gota que derrama el vaso, inundándolo todo en su constante fluir. Mis pasos chasqueantes, aplastando las medusas que se han formado alrededor de mi, como cucarachas marinas. Abro los ojos, parece que estoy acostado en una cama de sótano, entre sábanas frías y viejas. El espejo en el baño, y la gota sigue en el lavabo, me retumba la cabeza y cierro los ojos, la calle, me incorporo y siento que los cabellos me aprisionan a los postes de la cama, son eternos en el tiempo y, yo con las uñas largas, el aliento corrompido y mis dientes verdes. Cállate ya, gota maldita, no entiendo lo que pasa, la calle, la gota que derrama el vaso, el espejo me refleja cual monstruo en un sótano vacío. Incesante el zumbido que lo recorre todo, cuatrocientas abejas me llenan el estómago de miel y se detienen a bailar sobre mi cabeza, se quedan a vivir conmigo. Un oso negro me devora las entrañas y se sienta a mi lado a descansar satisfecho. Contemplo su respiración y le acaricio el pelo, voltea de cabeza y me introduzco en la cueva de su aliento. Y siento su piel, sus ojos y sus garras punzantes. Bajo de la cama, subo por las escaleras y me encuentro en la calle angosta, con las pareces colapsadas sobre mi, la gota sigue derramando el vaso y las medusas se cuelan entre mis garras, las sombras se proyectan en todos los sentidos y la mía, como un oso, al centro de la tierra, abro los ojos y el párpado me sigue saltando y los labios temblando. La imagen del espejo refleja un recuerdo atorado que se convierte en llanto.

19 jun. 2009

Claves de la sesión 4

Bloque V Parte 1: 1b, 2a, 3a, 4a, 5b, 6e, 7c, 8d

Bloque V Parte 2: 1b, 2b, 3d, 4e, 5d, 6e, 7c, 8d

Práctica Bloque I: 1c, 2d, 3b, 4d, 5b, 6d, 7b, 8c

Práctica Bloque II: 1d, 2b, 3c, 4e, 5d, 6b, 7b, 8a

Práctica Bloque III: 1b, 2c, 3e, 4b, 5a, 6c, 7c, 8d

15 jun. 2009

Dos

En el sitio acordado se encontraron dos pretendientes mutuos de hace años, se miraron, esbozaron una sonrisa lo suficientemente discreta para confirmar su amistad más no la añoranza. Un beso en la mejilla es suficiente para el encuentro. Él observó el reloj para visualizar el tiempo transcurrido en la espera y el disponible, sugirió: ¿Nos vamos?

Los días de la universidad eran recientes, cruzaron la calle y abordaron el primer autobús rumbo al centro de la ciudad, allá los esperaba el destino.

Ella transmitía un cierto desapego, algo natural entre los amigo, pensó. Evitando los roces sugerentes y propiciando lo que siempre odiaron, la indiferencia.

Si, ese era el día esperado, la espera perpetua, la maldita incertidumbre de verse, de solo verse, pensaron mientras los árboles y postes pasaban por la ventanilla, los cables de luz interminables que nunca han de juntarse. Se miraron al mismo tiempo buscando en lo profundo de sus ojos una palabra, sus bocas, queriendo confesarse, permitirlo, solo intentaron una sonrisa.

Bajaron del autobús en la calle señalada por un timbre. La tomó de la mano al descender y nuevamente la separaron; una ayuda, era necesaria, nada más, el caballero. Recorrieron la calle cuesta arriba entre ventanas viejas y edificios de colores. Las piedras del camino doblaban un poco los tobillos pero se mentarían erguidos y orgullosos.

Los bares estaban primero, pero no había prisa, quizá el café de en frente sea mejor para conversar, pero los nervios traicionan y presto propuso una cerveza en el lugar menos acostumbrado. No había nadie conocido, todos eran nuevos, el cantinero del bar los vio entrar y adivinó la historia entre ellos.

Se sentaron en una mesa visible, nada íntimo, no era necesario. Dos cervezas oscuras para empezar.

¿Y ahora qué? De la baraja de recuerdos tomaron los mejores, las convivencias, las borracheras, las malas noticias, los desencuentros, aquellos viejos amigos, el destino de todos, menos el de ellos, que sin querer construían en el acto. Las manos que ejemplificaban, gesticulaban, los ojos que iban y venían, pero no se encontraban, así era mejor, tal vez así era que no encontrarían las palabras para solo ellos. Otra cerveza y estaban más tranquilos, no había pasado nada.

Después de la tercera, era hora de partir y el sol se escondía tras la calle y la silueta de dos se veía a lo lejos tomados de la mano, no eran ellos, pero los miraron.

Cada quien tomó un autobús distinto de regreso ese día, encendieron la televisión y miraron el final de una película de amor. La apagaron y acostados, los dos, se maldijeron en silencio.

12 jun. 2009

Claves de la sesión 3

Respuestas de los ejercicios de lectura crítica sencilla sesión 3

Bloque I: 1e, 2d, 3b, 4c, 5c, 6a

Bloque III: 1e, 2d ,3b ,4d ,5e ,6b

Bloque IV: 1d, 2c, 3a, 4d, 5b, 6c

Bloque V texto 1 : 1b, 2e, 3a, 4c, 5a, 6d

Bloque V texto 2: 1d, 2c, 3e, 4c, 5a, 6b

Práctica texto 1: 1e, 2b, 3b, 4c, 5d, 6b

Práctica texto 2: 1e, 2b, 3d, 4a, 5c, 6d

Práctica texto 3: 1c, 2e, 3c, 4b, 5c, 6b

5 jun. 2009

Claves de la sesión II

Espero que hayan realizado sus reactivos como les recomendé, aqui estan las claves de la sesión II, todos los viernes despues de las 12 subiré las claves a partir de ahora.


Bloque I: 1 D, 2 C, 3 C, 4 D, 5 D

Bloque II: 1 B, 2 C, 3 E, 4C, 5B, 6B, 7C, 8D, 9D, 10D

Bloque III: 1D, 2B, 3C, 4A, 5C

Bloque IV: 1B, 2D, 3C, 4C, 5B, 6B, 7B, 8B, 9C, 10D

Bloque V: 1D,2D,3B, 4B, 5C,6D,7D, 8D, 9C,10B

PRÁCTICA: 1C,2D,3C,4E,5A,6D,7C,8C,9D,10B,11D,12D,13C,14C,15D.

3 jun. 2009

Surada

Recuerdo que cuando teníamos 6 años vivíamos frente al mar, mi mamá nos dijo que no nos metiéramos cuando hubiera surada, porque el mar nos arrastraría hasta el fondo y no saldríamos jamás. Nadie intentó contradecir o probarlo.  Así que nos pusimos a escarbar hoyos en la arena, uno de mis amigos, el Fabián, juntó muchos popotes tirados de la escuela y los escondió en uno de ellos, nos dijo que quien encontrara el escondite ganaba los popotes, era tan inútiles, pero la idea de ganarle a los demás nos hechizó.

            Todo era tan divertido, hacíamos equipos y marcábamos los potes con calcomanías, los cortábamos de cierta forma, que si redondos, que si con pico, que si de colores, etc.  Estábamos todos a salvo de las olas y de los cangrejos que nos comerían los ojos en el fondo del mar.

            Llevábamos como quince días desde que inició la popotemanía, unos chavos de por la cancha tenían en su poder popotes de todos los equipos y se hacían llamar los mejores. Y si que lo eran, nadie supo quien era el que espiaba a los demás equipos, encontraban todo muy rápido, debían tener un radar en las orejas o alguna cámara escondida que grababa todo en la playa. Esos de la cancha eran envidia de todos. 

            Un día Iván me comentó que él y Chinchurreta - ese era su apellido, del nombre no me acuerdo-  habían estado escondiendo  muchos popotes en un lugar secreto, nadie sabía donde era, solo ellos,  que lo hacían en venganza de los de la cancha, nadie encontraría ese lugar y entonces los vencerían, ya no serían los mejores porque no encontrarían un lugar, el suyo. El misterio y expectación creció en parte por ellos mismo, su lugar secreto era un secreto a voces, nadie sabía donde quedaba y todos querían encontrarlo.  Muchos equipos se unieron con tal de encontrar los preciados popotes, pero nada, no se dejaban ver, solo para jactarse de su hazaña. Muchos llegamos a creer que todo era una mentira, que no existía ese lugar, que nomás lo hacían por puro molestar. Otros decían que había tantos popotes escondidos que ya no habían popotes en toda la colonia, y que seguramente ahí debían estar.

            El viernes por la tarde regresé de la escuela como todos los días, el viento del sur soplaba desde el istmo caliente,  no había niños en la calle, ni en la esquina de la tienda, ni en la cancha, ni en el parque, ni en ningún lado, pensé que tal vez habían ido a la playa, llegué a mi casa y me habló mi primo: Se murió Chinchurreta. Me dijo casi en secreto.  No lo pude creer, pero cómo, se fué a la playa, se lo llevó la ola, si sabía que no debía ir.

            Mi primo me miró y dijo: Estaba escondiendo los popotes con Iván, y se les vino encima la cueva, ya llevaban mucho escarbando y habían puesto palitos de madera como reesfuerzo de una mina, la tierra no resistió más y se le vino a él solito, Iván estaba afuera y corrió a avisar a los vecinos que lo ayudaran. Cuando lo sacaron estaba azul, como un pitufo, sus labios estaban azules y sus dedos también, como si se hubiera ahogado en el mar. 


29 abr. 2009

Flu Evil

Estoy muy asustado y llevo tres semanas sin comer, el estómago me duele pero no puedo hacer otra cosa, mas que esperar. Estoy en el sótano de la facultad de filosofía y letras, en pleno centro de la ciudad, y no puedo salir. Se que tarde o temprano me encontrarán, espero que sean mis amigos.

Veo una luz a lo lejos y el sonido de un helicóptero sobrevolando mi posición. Creo que vienen por mi. – Águila 456, aquí Jaguar 78, estoy a las 9 de su posición, sobre la azotea del Museo Amparo ¿me copias, cambio? - Aquí Águila 456, te copio Jaguar 78- Un reflector me identifica y alzo mis fusil con ambas manos, no puedo dejar de gritar y llorar. – Nido 101, aquí Águila 456, tenemos confirmación visual y por radio del objetivo, procediendo con extracción de Jaguar 78- Me aferro con todas mis fuerza a la cuerda y subo hasta el helicóptero que me conduce a la base de Los Fuertes, pero me desmayo antes de tocar tierra.

Hay diosito, que no le pase nada a mi viejo, cuídalo allá afuera, yo le dije que no se fuera pero no me hizo caso, se fue con el Beto y el Felipe, esos vagos buenos para nada, que se la pasaban aventándole botellas a la virgencita, malditos demonios esos, se llevaron a mi viejo, yo le dije que no se fuera, pero no me hizo caso… Cuídalo mucho virgencita, porque anda con toda la bola allá afuera.

Puta madre Martínez, ya te dije que no me dispares al oído…!!! A ver cabrón, vente conmigo…. Tú y tú, por el flanco izquierdo, sin hacer ruido, ala de tres…. Trés, vámos vamos vamos… Dále a la cabeza, yaa!!! No se me apendejen que aquí nos chingamos todos…!!! Ahora si cabrón, o tú o yo….!!! A la cabeza ya les díje..!!!! Hijo de su puta madre de Martínez, se lo dije al pendejo…!!! Sargento, vengase conmigo, tú y tú cubran arriba y atrás… vámonos..!!!


Aquí en este arbolito me descanso, yo creo que no ha de faltar mucho pa llegar a mi pueblo, aquel cerro lo veo siempre que vengo por la carretera… Voy a ver que me queda en el morral… Nomás puros merengues del viejito aquél y tres tamales de antier, pobre señora… A ver si los del pueblo me creen lo que está pasando, porque de seguro no han de poder salir... A este tiempo ya ha de estar el maicito, por lo menos vamos a tener que comer, si no, aunque sea puro chile, pero tragamos.

Si, tu no te preocupes, aquí vemos cómo le hacemos, tu nomás mándame los helicópteros que te pedí y los galones de la espuma que dices y pongo a los soldados a que lo avienten por la ciudad. Pero esta madre si les hace algo?... Porque el gel de la vez pasada sirvió para pa pura madre y me chingaron a todo un batallón… no la chingues, que ahorita andan escasos y ya no nos creen… Mira pendejo aquí la autoridad soy yo y no me salgas con tus mamadas que te mando un par de culeros pa que te lo recuerden… Mándame lo que te pedí y ya quedamos, ahí te aviso por el radio si funcionó o no esa pendejada… sale, muévele.

Rrwhaaf, Rrwhaaff Rrwhaaff Rrwhaaff..!!!!! Qué les está pasando que agarran a los perros y se los comen, nunca antes habían hecho eso, bueno, escuchaba que en Corea nos comían, pero cuándo iba yo a llegar caminando??? Dicen que está muy lejos, si ni el perro Chihuahua del vecino conoce a sus primos, ya voy a estar yendo a que me coman… Pobre el Coronel, se lo chingaron los que no tienen cara ni pelo… Acá me voy a quedar, sin hacer mucho ruido, porque ya vi lo que le pasó al Coronel con esos que andan paseando.

Ora, ya, si ni sabes, de seguro es una cortina de humo del gobierno para aprobar la ley energética, a estas alturas ya nos han de estar chingando el petróleo. A ver, onde estan, nadie los conoce ni los ha visto, a ver que alguien me los enseñe, tienen a alguno detenido, no verdad? Mentirosos, nomás dicen puras pendejadas y ni saben, pendejos es que son.

Quien sabe abuelita cómo estén las cosas en México, yo creo que los tíos ya han de haber salido y no han de tardar en llegar, le hablaré a Clarita para que me avise cuando lleguen al Aeropuerto y pasar por ellos… aunque estos australianos son cada día más insoportables con el tráfico. Pasé al super abuelita y qué crees?, Estaba todo lleno y no se podía pasar, si ya les dije que eso solo está en México, que allá porque no se lavan las manos les dan esas enfermedades, pobrecitos, pero ya no van a sufrir tanto. Ya duérmete abuelita que Papá no ha de tardar en llegar, no se preocupe.

12 feb. 2009

Can you see it??

Can you see it??

Hay veces que nos reconocemos enseguida,
sin espacios en el tiempo,
quickly…y hacemos click.

Otras,
nomas esperamos, lo intentamos
y vemos que pasa.

Can you see it?

Soy un clavadista al filo de la plataforma
esperando el pez plateado,
quickly… me sambullo.

Esta vez,
saciaremos el morbo con amor genuino.